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[26/10/2007]
Salieron de las dependencias policiales de Padrón en bolsas negras con orden de destrucción, unos, y otros para su clasificación y posterior depósito en gestores adecuados pero, curiosamente, los documentos y enseres que permanecieron custodiados durante años en el lugar de objetos perdidos aparecieron esparcidos en una finca municipal próxima a la estación depuradora. Así lo reconoció ayer el regidor, el socialista Camilo Forján, y el propio jefe de la Policía Local, quienes, en el momento de formularse la denuncia verbal no salían de su estupor y no se explicaban cómo estos acabaron ahí. Eso sí, en cuanto conocieron los hechos, formulados por el portavoz nacionalista, Xoán Santaló, el pasado fin de semana, se tomaron las respectivas medidas correctoras y se eliminaron de la zona ipso facto.
El asunto no tendría la más mínima importancia si entre esos enseres (carteras robadas, compact-disc requisados en las ferias dominicales, puestos a disposición judicial en su momento y vueltos a depositar en dichas dependencias por orden del juez, paraguas, casetes, medicamentos, etc...) no se encontrasen algunos documentos privados como carnés de identidad, tarjetas de crédito y tarjetas sanitarias, cuya confidencialidad está garantizada por la Ley de Protección de Datos. Pese a que todos estos documentos tenían más de cinco años de antigüedad y estaban "desclasificados", se apreciaban claramente los datos de los sujetos a quienes pertenecieron en su día, y que por distintas causas (mayormente robo y extravío) acabaron en las dependencias policiales.
Desde el Concello se recalca que los operarios municipales que los retiraron del edificio tenían orden de destruirlos. Es más, el jefe de la Policía Local mantiene que todos estos documentos fueron sacados, por la premura de las obras de ampliación y remodelación de espacios del edificio judicial, en bolsas de plástico negras y que iban a ser depositados en el galpón municipal cerrado para ser destruidos ayer, y todo lo que fuese reciclable iría a parar al punto limpio.
La finca donde aparecieron estos objetos también es de titularidad municipal –iba a ser destinada en su día a albergar la base de Protección Civil–, y pese a advertir que se trata de una finca privada y la intromisión de cualquier persona no autorizada dentro del recinto podría ser considerado un allanamiento, desde el Concello se reconoce que cualquiera puede acceder a la misma, ya que la valla metálica que en su día lució hipotéticamente la propiedad ha desaparecido. Sólo se mantiene en pie el portón cerrado con candado y algunas columnas, pero entre ambas hay espacio suficiente como para que cualquier persona que lo desee pueda acceder a su interior.
En la inspección realizada ayer a la zona para comprobar que se habían retirado todos los documentos, el regidor se volvió a llevar otra sorpresa mayúscula. El recinto, que luce en su entrada un único cartel en el que puede leerse Lixo non, es un auténtico basurero incontrolado. Kilos de escombros permanecen amonto-
nados desde hace años (al menos desde 2001, fecha en la que se había explanado el terreno) y a estos se suma otro más reciente de enseres diversos (tablas, sillón, un televisor, sillas y pupitres rotos, la pantalla de un ordenador...). Y a modo de guasa un manojo de tomates rojos sobre una vieja nevera da la bienvenida, signo inequívoco de que el lugar es frecuentado por personal ajeno a la instalación muy a menudo.
Desde el Concello, y según confirmó Forján Seoane, se eliminará "cuanto antes" toda la basura acumulada y se limpiará la maleza del recinto para colocar una red y evitar el paso de personal ajeno al Ayuntamiento. Además, se depurarán "las responsabilidades a que hubiera lugar".
Fuente: www.elcorreogallego.es
Fecha: 23.10.2007